Resistencia como Creacion

Por Dina Khorasanee

Escrito entre 2002 y 2006
Traducido por Regina Milena Samudio y Mariela Celeste Zunino Editado por Augusto Al´qadi Alcalde

Este texto está dedicado a todas/os las/os compañeras/os en el mundo que viven luchando, y a mis compañeras/os del Movimiento de Trabajadores de Desocupados de Solano, que me han enseñado el arte de vivir: que amar es resistir, que crear es luchar, y que sí, aunque no lo creas, se puede.


I. Introducción
Mientras que en Argentina las formas diarias de resistencia no son nuevas, la libertad y la carencia de coordinación que caracterizó la insurrección del 19 y 20 de diciembre de 2001, no tienen precedente, y han demostrado cómo la ausencia de liderazgo, instituciones, referentes, promesas y la organización centralizada pueden abrir las puertas hacia formas de movilización singulares y prácticas democráticas radicales. Este documento intenta dialogar con esta sociabilidad en formación, o `éticas' participativas, en Argentina. Procura demostrar que al desafiar el capitalismo y los paradigmas que instituye dentro de la sociedad, los valores y las prácticas del contra-poder, de la afirmación propia, de la colectividad, y de la multiplicidad, todos tienen un papel vital en el camino y la supervivencia de los movimientos radicales democráticos que están por venir. Para entender estas nociones de sus bases circunstanciales, utilizo unos ejemplos del MTD Solano. Éste es un Movimiento de Trabajadores Desocupados que lucha contra la violencia del capitalismo y el estado creando un nuevo protagonismo social que encaja la teoría dentro de la práctica en un espiral de rebelión y creatividad que se renueva constantemente. Comparto mis pensamientos desde el punto de vista de una ‘pensadora militante’. Por un lado, ese documento esta escrito de modo personal (pensando que siempre lo personal es político y afectivo), sin que el movimiento sea responsable de ninguna manera de las palabras que siguen. Por otro lado, siendo parte del MTD Solano, no puedo negar mi subjetividad obtusa, reconociendo el lazo afectivo, el amor y compromiso que tengo hacia mis compañeros y la libertad. Con eso dicho, este documento espera agregar nuevas hipótesis al discurso democrático sobre el poder, políticas y cambio social radical, exponiendo preguntas críticas numerosas sobre certezas democráticas teóricas del pasado y actuales dudas experimentales. A través de la afirmación propia, el colectivo, y la multiplicidad de experiencias, el MTD Solano ha derivado ‘éticas’ de resistencia en común: su meta no es remover las estructuras jerárquicas del poder presente que caracteriza al estado con nuevas alianzas de poder, pero juntos están, de muchas formas, marcando los límites del ‘poder’, y afirmando la fuerza de la resistencia substantiva, subjetiva y creativa. Por un lado, el MTD Solano es una composición sin un ‘centro’, (quizás la posibilidad de una red con múltiples puntos de concentración), la aparición de la multiplicidad sin ninguna estructura centralizada que se pueda organizar, y la aparición de experiencias que luchan contra los paradigmas del poder. Por otro lado, están construyendo avenidas autónomas y formas de cooperación, organización, y producción, construidas alrededor de hipótesis radicales y de prácticas centradas en la creación de lazos comunitarios de ‘afinitud’ (en este caso, ‘afinitud’ es la combinación de fuertes actos (afinidad) y sentimientos de afecto (afectividad)). En la base de esta construcción social aca contemplo una comprensión crítica del uno mismo – inquietud de sí. En continuación, como un grupo - Escrache - ha mencionado: si la dictadura abrió el camino del neo-liberalismo en la Argentina, fue porque la represión se tradujo eventualmente en la fragmentación de la sociedad. Por lo tanto, si se comienza por uno mismo, luchar contra el capitalismo significa producir lazos sociales como una “contra-tendencía” a su destrucción sistemática dominante. Mirando la radicalidad social desde ese lugar, la participación social no se construye alrededor de la ‘institucionalidad’, ‘partidos políticos’, ‘jerarquía’, etc. Al contrario, alejándose de las nociones marxistas tradicionales de la formación de clases, el MTD Solano está intentando producir nuevas formas de protagonismo social que miran a la radicalización como una lucha continua organizada alrededor de actos de ‘autonomía’, ‘dignidad’, ‘justicia’ y ‘cambio social’, y la multiplicación de experiencias e identidades que promueven los similares. Veremos entonces cómo – a medida que estas perspectivas se consolidan – el MTD Solano se enfrenta con preguntas presentes y futuras de supervivencia, pero no sin desafíos y limitaciones fundamentales, con la intención de caminar preguntando. Esta nueva radicalización necesariamente significa re-evaluar varios conceptos: del poder al contra-poder, de la representación a la afirmación propia, desde la dispersión hasta la multiplicidad, desde el individuo al colectivo, en conclusión, desde el revolucionario hasta el rebelde social. Aquí exploro cómo varios actores tratan estos conceptos, los viejos paradigmas que desenredan, y las consecuencias de estas nuevas perspectivas en el discurso y las prácticas de la democracia radical directa. Se espera que las experiencias del MTD Solano ayudarán a encontrar una nueva luz en esta discusión democrática en desarrollo contestando a las siguientes preguntas: ¿Cómo los activistas dentro del MTD Solano se han re-apropiado de sus propias vidas? Específicamente, ¿cómo han creado una nueva manera de vida capaz de tratar sus necesidades básicas de supervivencia, mientras que también crean lazos comunitarios en la búsqueda de lo que esta acá nombrado como: la ‘resistencia como creación'?
III. Metodología: El ‘pensador militante’
Este estudio pretende ser una crítica y exploración desde la perspectiva de una pensadora militante. Esto es bajo la suposición de que una pensadora nunca es objetiva – a pesar de que ese es el objetivo al que cada pensadora debe apuntar – y que un observador nunca es sólo un observador. Al ser una pensadora militante la investigación deviene parte de la lucha, asumiendo un rol creativo, afirmativo y dinámico, similar a la lucha misma. Por lo tanto, este estudio no solo argumenta que hay nuevas formas de participación emergiendo, sino que también hay nuevas formas de pensar y militar emergiendo como resultado. En lugar de simplemente reproducir metodologías del pasado, este camino pensante espera abrir las puertas a nuevas formas y métodos de hacer y pensar que apuntan a experiencias singulares y situaciones concretas con el objetivo de multiplicar y resonar estas experiencias “radicales”. Sin embargo, este estudio sigue siendo crítico y de reflexión al mismo tiempo, mientras que reconoce su subjetividad inherente. La premisa tomada en este texto es que todos los intentos a distanciar con el objetivo de comparación, sea una comparación entre uno mismo con el ´otro´, o entre dos o más ´otros´(expresiones que no resuenan de uno mismo), sea a través de una distancia temporal o de espacio, son todos actos de dominación y objectualización. Siguiendo esta lógica, lo siguiente no debería ser visto como una construcción de la autora como una “autoridad”, pero como diría Foucault y Ranciere, un diálogo entre el lector y el autor (ambos sujetos de un pensar y hacer). En este caso, las respuestas para el “autor” pueden transformarse en preguntas para el lector (El Maestro Ignorante). En otras palabras, el “autor” es de mínima importancia y de ninguna manera clama ser la “autoridad” de las experiencias que están siendo exploradas, pero sí un recurso, una generadora de preguntas, un elemento, una parte de las numerosas experiencias singulares que forman esta nueva participación social que está tomando forma a lo largo del mundo. El “militante pensador” es en sí mismo una “práctica teórica” con el objetivo de producir, en situación, los caminos hacia otra sociabilidad. Como dicen los Zapatistas, “no estamos tratando de cambiar el mundo, más bien de hacerlo nuevamente.” Esto es, hacerlo de nuevo, y tal vez sin saber cómo. Por lo tanto, lo que sigue debe ser considerado hipótesis, no conclusiones definitivas. Por esta precisa razón – debido al “no saber”- la investigación no trata de “saber cómo el mundo debería ser” en términos específicos, por el contrario apunta a cómo podemos vivir dentro de él –no aislados - y producir experiencias de lucha y de creación que cada persona pueda compartir en dignidad, recursos, y cambio social radical. ¿Dónde, entonces, empieza este estudio? En primer lugar, este estudio intenta producir hipótesis teóricas y prácticas acerca de los caminos de resistencia en la forma de creación. Trata de relacionar nuevas experiencias alternativas al capitalismo sin homogeneizarlas. Por lo tanto, este estudio no trata de utilizar experiencias del pasado y presente como confirmación de sus hipótesis. En lugar de ello, establece varias posibilidades para producir un cuerpo de conocimientos prácticos de contra-poder, formas de resistencia en la creación de lazos afectivos comunitarios. En segundo lugar, el objetivo aquí no es de enseñar o propagar una filosofía que crea en si misma, en lugar de ello, busca en la práctica nuevas posibilidades para una creación afectiva basada en la afirmación propia, multiplicidad, y lo colectivo, en la formación del “rebelde social” (un actor de la ocasión en constante formación y deformación).
III. Antecedentes La crisis que inspira al MTD Solano tiene sus raíces en 30 años de marginalización, dictadura, y una democracia plagada de políticas neoliberales totales que fueron implementados profundamente en los 1990s bajo los dictados de Carlos Menem y el FMI. De 1989 a 1999, Menem condujo al país a una privatización sin precedentes y programas y políticas de estabilización. Aquí la estabilidad estaba marcada por las políticas de conversión que hacían que el peso argentino estuviera 1 a 1 con respecto al dólar estadounidense, reduciendo dramáticamente la inflación que Argentina venía sufriendo desde los 1980s. En nombre de la estabilidad, el Estado privatizó alrededor de 93 empresas estatales, redujo las contribuciones a los gremios de trabajadores y descentralizó los planes de salud, los servicios sociales y las políticas de seguros. En general, la estabilidad económica fue alcanzada para pocos a expensa de la democracia para muchos. Como dijo Atilio Borón en Fault Lines of Democracy:
“En la América Latina de los 1990s, la estabilización monetaria, la apertura de la economía, los presupuestos balanceados, la desregulación, privatizaciones, achicamiento del Estado, y las libres riendas dadas al Mercado no parecen haber sido suficientes para asegurar el crecimiento auto sostenido, una distribución del ingreso más equitativa, y el esencial suministro de otros valores “no-comodificables”, como justicia, igualdad y bienestar.”
En consecuencia, para la mayoría de la población argentina, el progreso económico significó desempleo, marginalización y represión. La preocupación del momento pronto dejó de ser el salario (siendo el salario promedio de $450 pesos/mes), los estándares aceptables de trabajo, y beneficios, para pasar a ser el simple mantenimiento del trabajo a toda costa. Desde 1991 a 2002, el desempleo creció del 6 al 29 % (33% en los suburbios donde la mayoría de la comunidad trabajaba como obreros fabriles). De los 37 millones de personas viviendo en Argentina, cerca de 21 millones estaban viviendo bajo la línea de la pobreza, y cerca de 5 millones en la extrema pobreza. Adicionalmente, porque la seguridad social argentina era una función laboral más que ciudadana, el desempleo no era solo la pérdida de trabajo sino también la pérdida del acceso al bienestar y protección social. Como resultado, la marginalización económica y social a través del desempleo devino en exclusión social. Una vez fuera del “sistema” era casi imposible reinsertarse en las redes formales de producción. La gente pasaba de estar en la marginalidad a estar completamente “fuera” del sistema. Pronto el boom económico subsidiado y la inversión extranjera progresivamente declinaron cuando las tasas de interés comenzaron a aumentar. Para 2002, la deuda externa argentina alcanzó los 132 mil millones de dólares. Sin embargo, no fueron las fábricas sino sus trabajadores quienes pagaron le precio. Bajo estas condiciones, la “sociedad civil” comenzó a funcionar con lo que Antonio Gramsci caracteriza como “falsa conciencia” inculcada por el estado hegemónico y sus intereses capitalistas. En otras palabras, la sociedad comenzó a preguntarse lo que Gramsci llama la “regla” del intelectual “orgánico”. Como él mismo explica, el intelectual “orgánico” es:
“El organizador de la sociedad en general, incluyendo todo su complejo organismo de servicios, hasta el organismo del estado, por la necesidad de crear condiciones más favorables para la expansión de su propia clase…Puede observarse que los intelectuales orgánicos [son lo que] cada nueva clase crea a lo largo de sí misma….”.
Borón fue más lejos asociando al intelectual orgánico con lo que hoy caracteriza mucho de América Latina: relaciones de poder verticales acogidas por todas las reformas neoliberales. Borón escribe:
“Aceptado como un dogma sin haber sido discutido por las elites que dirigen y lo que puede ser descrito, parafraseando a Antonio Gramsci, como intelectos ‘orgánicos’, la hegemonía moral e ideológica del neo-liberalismo se extiende sobre grupos emparentados de mentes reformadas y fuerzas políticas, engullendo además a socios y organizaciones identificadas con el socialismo o con las ideas progresivas de otras fuentes.”
En otras palabras, el neo-liberalismo – y la estructura capitalista hoy en día – no son solo el fenómeno tomado por el derecho político, económico y social, o los grupos trascendentales y los sistemas que se identifican explícitamente con el capitalismo. Sino que incluye a la “sociedad civil” en su totalidad. Sin embargo, hoy hay expresiones nuevas, con otros códigos y otros puntos de confluencia.
Aquí los paralelos con la sociedad colonial aparecen, cuando aún en el tiempo de la movilización anti-colonial — en tiempos diferentes en distintas partes del mundo— varios de los militantes permanecían fieles a los paradigmas coloniales, hasta glorificar — a través de la guerra o la negociación— las nociones coloniales básicas de un estado nación y ciudadanía. Sin embargo, estaban aquellas/os que demostraron una adaptación y resistencia creativa única a las estructuras coloniales. Los quilombos en Brasil y Cuba sirven de ejemplo, llevados por una conciencia protagonista y libertad colectiva, que tenía una organización dinámica construida parcialmente en resistencia a la sociedad colonial. En muchos casos, ellas/os crecieron dentro de sociedades compuestas, capaces de crear una fusión entre varias personas, experiencias, y motivaciones basadas en nociones de autonomía e interdependencia. Estas experiencias ayudaban a apreciar las complejidades que las ‘acciones colectivas’ enfrentan diariamente en estos tiempos de ‘gobiernos progresistas’ y ‘democracia criolla’, enfrentando la dicotomía de resistencia y acomodación impuestas sobre los quilombos, y hoy en día, sobre las nuevas experiencias de resistencia como creación. Hoy mas precisamente, la respuesta social al neoliberalismo iniciada en los 80´s a lo largo de todo América Latina, que vio su punto de concentración alrededor de 2000, iniciado por el levantamiento Zapatista en 1994 en México, el que contesto con un grito a la manifestación más reciente de la expansión violenta del capital a través del TLCAN, lo cual parecía tener resonancia a lo largo del continente. De pronto, el 10 de enero de 2000 los caminos en torno a Cochabamba, Bolivia se encontraron bloqueados como forma de protesta a la compra de agua por una subsidiaria de la trasnacional Bechel. Unos días después miles de indígenas ecuatorianos rodeaban el Palacio de Justicia y edificio del Congreso en Quito para exigir la renuncia del presidente “dolarizador” Jamil Mahuad. Pronto la Guerra del Agua tomo nuevas formas, y en pocos años la defensa del gas se sumó con enorme potencia a las luchas sociales a nivel indígena y transnacional, y la resonancia se sentía cada vez más agudo. La insurgencia indígena aymará manifestó nuevas capacidades de movilización, el CONAIE y del Movimiento Nacional Pachakutik tomaron mas fuerza, y el levantamiento de Arequipa, Perú para defender la empresa municipal de electricidad indicaba lo mismo. Mas adelante los mismos movimientos tomaron formas expansivas y creativas, y nuevos levantamientos renacieron cada vez más vivos, como en Cauca, Colombia donde 30.000 indígenas Paez y Guambiano marcharon hacía Cali denunciando la presencia paramilitar en la zona. Dentro este contexto, Argentina levantó en forma de piquetes en Tartagal, Mosconi, CutralCo y Santiago del Estero, multiplicandose con fuerza en todo el país. La resistencia en Argentina, como resultado, comenzó a tomar otras formas. Una de sus tantas manifestaciones es el movimiento Piquetero, y dentro de este movimiento se encuentra el MTD Solano. En 1996, el MTD Solano comienza, con la ayuda de hombres y mujeres que estaban entonces discutiendo su situación de desempleo en una antigua iglesia de San Francisco Solano, una de las comunidades en las afueras de Buenos Aires, en el barrio de Quilmes. Luego, se organizaron dentro del MTD Solano en colaboración con otros movimientos (como el MTD Teresa Rodríguez) de los barrios vecinos. La fuerza del movimiento se comienza a intensificar cuando fueron capaces de administrar sus propios proyectos a través del uso de los Planes Trabajar. Estos son proyectos fundados por el gobierno como una alternativa de ayuda social. Pronto ellas/os desarrollaron aquí su propia formación política y sus talleres productivos. Para el año 2002, el movimiento comenzó a abarcar más o menos 800 personas que buscaban una nueva forma de vida. Pronto, miles de hombres, mujeres, niños, y desempleados, tomaron las calles, creando piquetes que literalmente detenían el flujo de capital en las rutas. Lo que es aquí fundamental de entender es que los piquetes no solo eran una forma de bloquear las rutas, sino una forma de encontrarse entre los excluidos y marginados. Mientras que las demandas directas incluían $150 pesos al mes que se les debían a ellas/os (alrededor de USD$50), sus actos de rebeldía representan el reclamo de democracia directa y rechazo de la normalidad capitalista. En este momento de alta represión policial, era imperativa la necesidad de organizarse nacionalmente. Esta fue la motivación del MTD Solano en participar en el primer congreso nacional piquetero. Pronto los movimientos empezaron a coordinar bloqueos de calles, y hasta la toma de supermercados. Sin embargo, el MTD Solano se diferencia de los otros movimientos en varias formas, principalmente en su meta de horizontalidad y autonomía.
Asi, el MTD Solano pronto decidió romper con la coordinadora. Juntos los activistas del movimiento decidieron que su fuerza y lo más importante no era competir con otros movimientos, sino priorizar la construcción en sus propios barrios a través de lo que yo defino acá como contra-poder. Por lo tanto no es a través del aislamiento sino por medio de la inmersión de ellas/os mismos/as en su propia realidad situacional que comenzaron a profundizar en sus propios objetivos. Es en la misma línea que mantuvieron su relación con los planes del gobierno. Mientras continuaron aceptando la asistencia gubernamental, su objetivo inmediato no era confiar en dichos fondos, y su objetivo a largo plazo era y continúa siendo la autonomía del estado. Es aquí donde la lucha contra el capitalismo comenzó a tomar nuevas formas críticas. Como articuló mejor uno de los activistas del MTD Solano:
“La lucha contra el capitalismo es en todos los frentes. Como en la confrontación en las calles, como en nuestras vidas día a día, lo cual genera nuevas alternativas a la producción, para la economía, pero también para la generación de un nuevo tipo de persona (…). Siempre decimos que nuestro peor enemigo, el peor capitalista no está afuera, sino dentro de nosotros. Por esa razón, si queremos luchar contra el capitalismo, tenemos que luchar primero contra nuestras propias tendencias capitalistas.”
El MTD Solano fue pronto identificado por sus prácticas políticas, sociales y económicas radicales y autónomas. “Con el tiempo vinieron las reivindicaciones y la idea de trabajo, dignidad y cambio social; entendiendo que la lucha no se trata sólo de la acción directa en las calles, sino que es una lucha de todos los días; se trata de la construcción a partir de una práctica concreta de un nuevo proyecto de vida.”
Yo sugeriría que la actividad central del movimiento es la construcción de lazos comunitarios radicales de “afinitud” a través de diferentes actividades colectivas y consensos comunitarios. Esto incluye asambleas semanales que tratan los temas que enfrentan los cinco barrios, como también grupos que discuten semanalmente las actividades que llevan a cabo, desde salud, hasta estrategias políticas, o jardinería orgánica. El movimiento también incluye talleres de reflexión, tales como el grupo de mujeres y los talleres de filosofía, ambos reflejados en un nivel práctico y crítico. Lo que es importante entender es que todas las áreas están abiertas al cuestionamiento, la evolución y la multiplicación. Uno de los componentes fundamentales de todas las actividades es el rechazo del sistema capitalista en todas sus manifestaciones. Este documento aspira a mostrar, en términos filosóficos y prácticos, cómo esto está siendo alcanzado. El MTD Solano confía así entonces en el cuestionamiento constante y el pensamiento crítico. Mientras que ello es vital para el cambio radical, también lleva a varios peligros que las hipótesis presentadas a continuación vienen a presentar. Para el MTD Solano, así, la lucha no se trata de tomar el poder sino de:
“Recuperarnos a nosotros mismo, como seres humanos. Este es un proyecto holístico, que tiene que ver con la vida y la felicidad, pero no algo que un día esperamos alcanzar cuando todos nuestros proyectos triunfen, es algo que empieza ahora…Entonces para nosotros, la autonomía, horizontalidad, la democracia directa, son espejos colectivos donde cada día cambiamos nuestra ingenuidad y eficiencia para ser mejores seres humanos.”
Las secciones siguientes explorarán la teoría y práctica de lo que parece ser la transformación radical dentro de una nueva izquierda democrática en Argentina. Y asi intento invocar algunas dudas y preguntas sin resolver que surgen de estas prácticas de resistencia como creación. IV. Redefiniendo la participación social: la afinitud entre los nuevos actores sociales en Argentina. a. Del poder al contra-poder
Esta sección se focaliza en las nociones de contra-poder y poder en un intento de profundizar la apreciación del/la lector/a acerca de cómo ambos son comprendidos en la siguiente discusión. Sin embargo, primeramente este documento se basa en la noción de contra-poder. Examina cómo otros entienden este concepto y lo compara a la noción de contra-poder presentado y cuestionado en este documento. El argumento se mueve progresivamente hacia hipótesis más similares. Primeramente sugiero que una de las formas en que se pueden alcanzar políticas democráticas radicales es observando la resistencia desde la idea de “contra-poder” en oposición a “poder”. El contra-poder es aquí definido como el acto de producir conocimiento situacional que afirma una sociabilidad alternativa diferente al capitalismo; negando cualquier forma de poder, capaz de desorganizar el control de la sociedad, y afirmando una conciencia alternativa basada en lazos sociales afectivos horizontales y múltiples lazos afectivos comunitarios radicales. El punto de vista de este documento es que si antes la movilización de la izquierda estaba fundada en la noción de “revolución”, el significado de revolución, necesariamente, necesita ser “transformado, tanto en la práctica como en la forma en que se piensa en ella.” Esto incluye una visión del mundo “singular”, donde el conocimiento ya no es considerado “global” pero sí “situacional” (¿Qué significa pensar y vivir en situación’?). Por esta razón, las luchas ya no dependen tanto de modelos y técnicas prescriptas [dogma y retórica] como de la posibilidad de producir su propio conocimiento situacional. Con el fin del determinismo histórico y el comienzo de la “incertidumbre”, también ha llegado la crisis en la supremacía en una forma de razonamiento que reducía la dinámica real a un concepto intelectual que separa el pensar de un hacer. Por lo tanto, la “incertidumbre”, desde el punto de vista de este documento acerca del contra-poder, es asumida desde su forma existencial e inmanente. Por otro lado, el poder es caracterizado por el opuesto. Un siglo de luchas políticas y pensamientos las ha construido a ellas mismas a través de la hipótesis de que el poder [hoy el estado y el capital] era la llave para la liberación. Observando la participación política y la democracia de esta manera, el partido político se convierte en un operador fundamental del moderno poder de hoy en día, de manera en que provee una unión entre la teoría democrática y la clase social destinada a llevarla a cabo (por ejemplo, el Marxismo y el proletariado), y también el mediador entre las fuerzas sociales y el estado (la base y la superestructura). Al mismo tiempo, esta relación de poder remueve al “conocimiento” de su base situacional y de la multitud — la multitud siendo la alternativa viviente al capitalismo compuesta de innumerables diferencias internas que nunca pueden ser reducidas a una identidad única [la multitud es discutida más a fondo en otra sección]. Por ello, la política “es la ilusión de recuperar el control “humano” de aquellos procesos que han sido llevado por los dioses fatales de la globalización económica.” Aquí podemos claramente entender la deducción que hace del poder Espinosa cuando la expresa como un lugar de tristeza y debilidad, y como tal, diseminando una tristeza colectiva por sobre donde reina. Deleuze nos condujo más cerca a esta interpretación del poder cuando escribe:
“Y cuando leemos a Espinosa, texto tras texto, se nos confirma en este preciso punto. Es casi como un acertijo: para Espinosa que hay en común entre un tirano, un esclavo, y un sacerdote que practica el poder espiritual? Esto en común fue lo que hizo a Espinosa decir: ellas/os son impotentes; es que, de cierta forma, ellas/os necesitan entristecer la vida! (…) Nietzsche también diría cosas como: ellas/os necesitan hacer que reine la tristeza… Ellas/os necesitan hacer que la tristeza reine debido a que el poder que ellas/os tienen solo se encuentra en la tristeza. Y Espinosa hace un extraño retrato del tirano, explicando que el tirano es alguien que necesita, sobre todas las cosas, la tristeza de los demás, ya que no existe terror que no tenga en sus bases un tipo de tristeza colectiva …”
Aquí volvemos con la pregunta de qué es lo que hoy en día se considera en Argentina como ‘política’. La política comenzó a existir como una actividad separada que trata sobre los asuntos de la administración del poder del estado. Hasta la democracia local es legitima por su vinculo con la ‘cadena de mando’ terminando en los tobillos de la nación y sus intereses capitalistas. Como fue mencionado por Frances Hagopian, “Claro, una investigación completa de la representación política no se puede limitar a los partidos políticos. Otras organizaciones y redes también pueden representar a los ciudadanos, siempre y cuando estos grupos eventualmente formen una sociedad política instituida formalmente [i.e. el estado].” Si el poder se entendiera de esta manera, como en este documento, “entonces, ¿cómo sería llamada la forma en que hombres y mujeres exploran su capacidad creativa, de insubordinación y de afirmación de nuevas formas de vida?” ¿Cómo se llamaría entonces a todo lo que pasa en el nivel de la base, de las luchas concretas por justicia, libertad, y felicidad que no giran entorno a la adquisición de poder? ¿Sería esta la lucha de la “sociedad civil”? ¿Podría esto llamarse “despolitización”? Acá, esto se llama contra-poder. Es a partir de este punto que el activista puede empezar a pensar, fundamentalmente “de otra manera.” Lo que Chantal Mouffe entiende de la democracia directa radical y la diferencia resuena de alguna manera a la noción de contra-poder. Sin embargo, al contrario de Mouffe, este documento argumenta que la democracia directa radical se trata precisamente de la eliminación de poder o poderes. Asumiendo que las relaciones de poder en la práctica van a continuar existiendo, necesitamos de todos modos reducir su dominio pensando en términos del contra-poder. La diferencia radica en sus propósitos. Aceptando la existencia de poder el peligro es la apatía y la aceptación de la jerarquía, sin reconocer la necesidad de contestar las diferencias internas de poder que limita la posibilidad de contestación igualitaria. Esto no significa negar las relaciones “entre agentes sociales,” pero sí, rechazar aquellas relaciones que privilegian a un agente por sobre otro, y re-explorar la posibilidad de nuevos lazos sociales de base. En no encarnar la eliminación de poder en la noción de cambio radical, el riesgo es la continuación de grupos o individuos que dominan el discurso contestatario, incluso dentro de la izquierda radical. Visto desde el contra-poder, esto inevitablemente permite la continua proliferación del capitalismo a través de la jerarquía, el dogma y la retórica. Sin embargo, el peligro y la crítica que hago acá del concepto de democracia radical desarrollado por Mouffe, y la noción de contra-poder presentada acá, es que todos dependen de la fuerza y compromiso de su agencia. El contra-poder trata este riesgo a través de incorporar dentro del concepto la idea de que el camino brinda una sensación de afinitud entre la contestación continua y colectiva hacia las normas, y una participación igualitaria a través de la afirmación propia. En otras palabras, el fracaso del contra-poder ocurre cuando éste deja de cuestionar las esencias y relaciones de dominación preconcebidas, lo cual en su aspecto central, es una lucha continua. Esto depende enteramente del compromiso de los participantes del movimiento y de la multitud colectiva. Aquí llegamos a la formulación de contra-poder de Antonio Negri y Michael Hardt. Ellos ven al contra-poder desde tres momentos: (1) Resistencia contra los viejos poderes, (2) Insurrección, y (3) Potencial Componente de un nuevo poder. Sin embargo, para ellos los activistas del contra-poder no tienen el objetivo de sustituirlo por poderes existentes. En el lugar del “poder” hay expresiones nuevas y distintivas de una multitud des-centralizada como se argumenta en este documento, para Hardt y Negri la multitud es un grupo horizontal que produce nuevas posibilidades en la creación de vida, organización y producción, como creación del presente, y no una aspiración futura al poder: no repite esencias preconcebidas. A través de múltiples de praxis y reflexión, el contra-poder crea una realidad que es valorada por su habilidad de situarse a sí misma en el momento, y al hacerlo, ella multiplica – de diferentes formas – su resistencia a formas de subordinación presentes y futuras. Cuando Negri y Hardt difieren de la noción de contra-poder presentada aquí es cómo la relacionan a lo “global”. Buscan encontrar ´comunalidad´ entre los movimientos contra el capitalismo como esenciales para ampliar redes de conocimiento y acción común. Esto también significa construir un lenguaje común, donde lo alternativo, o la noción hegeliana de “la lucha contra la muerte”, es el ganador. En otras palabras, nos juntamos para sobrevivir. Mientras tratan de evitar presentar su noción de multitud como una alternativa a las dialécticas hegelianas, de todos modos invocan estas alternativas a través de su noción ´comunalidad´. En este documento, el contra-poder es concebido como lo contrario. En otras palabras, solo podemos juntarnos si construimos, contextualmente, suficiente fuerza para sobrevivir. Si la fuerza económica y política de un grupo se construye sobre el fomento diario de lazos afectivos comunitarios a través de una compleja red de actividades y la construcción de amistades, una vez que ellas/os mismos se quitan de su base contextual, lo único que debilitan es lo que su objetivo busca crear. Esto, claramente, no significa aislamiento. Lo que significa es crear redes (como telas de araña) que tienen como meta compartir experiencias y conocimientos, mas que la creación a la fuerza de comunidad para sobrevivir, cuando de hecho continúan separados. Esto no es solo geográficamente, pero también puede consistir en una red virtual de individuos caminando y pensando en una dirección compartida. Si las redes difusas son construidas con un deseo sincero para crear afinitud entre comunidades, entonces seria ineludible su deseo de supervivencia. Desde el punto de vista del contra-poder presentado aquí, es contraproducente y contradictorio juntarse con otros grupos cuando hay diferencias antagónicas fundamentales excepto por el deseo de luchar en contra de ‘otro’ con quien tienen menos en común (cantidad sobre cualidad) a menos que sea para protegerse a uno mismo o a otros activistas en un momento en particular de represión física intensa. Sino, la fuerza se basa en la amistad y el discurso abierto [en constante creación] que multiplica hacia otros grupos a través de la resonancia del conocimiento situacional y de acción, no como la búsqueda de concordancias inexistentes y forzados. Por esta razón, por ejemplo, el MTD Solano no se preocupa con la masificación, sino con la creación de redes de afinitud con otros grupos sin tener que formar entre ellas/os un movimiento. Aquí es importante explorar la dificultad intelectual, pero al mismo tiempo la simplicidad intuitiva de la noción de resonancia. Jose Arguelles nos acerca a entender la resonancia trayendo a la vida los lentes vibratorios característicos del mundo Maya en su trabajo clásico, El Factor Maya. El escribe:
“¿Pero que es resonancia, realmente? Resonancia significa la cualidad de volver a sonar. Resonar es reverberar. Reverberar implica dar y recibir, lo cual es la definición de comunicación que siempre es simultanea y al menos entre dos agentes… Como “volver a sonar”, la resonancia es información. La esencia de la información, entonces, no es su contenido sino su resonancia. Por eso es tan importante sentir o percibir las cosas.”
El contra-poder espera resonar los espacios de resistencia horizontal substantivos más allá de la experiencia propia, sin el objetivo de alcanzar un consenso entre experiencias. Lo que es importante así es el efecto. A través de la resonancia, las experiencias abren las puertas a la posibilidad de creación [creatividad] y entonces, no cerrar estas posibilidades en la búsqueda de la concordancia, homogeneidad y consenso individual. Esto es lo que Mouffe llamaría la importancia de la diferencia, haciendo el poder y la exclusión visibles con la idea de participar en ello. “Esto es el porqué el tipo de pluralismo que menciono da un estatus positivo a las diferencias y rechaza el objetivo de unanimidad y homogeneidad que se revela normalmente como ficción y basado en actos de exclusión.” Los lazos afectivos diferentes que el MTD Solano tiene con otros grupos prueba instrucción en este sentido. Desde hace algunos años las relaciones se multiplican con organizaciones fuera del país, como los Zapatistas en México, grupos autónomos en Brasil, Mujeres Creando en Bolivia, redes autónomas en los Estados Unidos y Europa, y más. En todos los casos las relaciones se mantienen a través de las amistades bajo la base del deseo sincero, no de moldear, sino de compartir experiencias a través de reuniones, foros, discursos y varias visitas organizadas. No se reúnen buscando cosas en común, sino son las cosas en común que hacen que se reúnan. Las experiencias del MTD Solano y otros grupos han resonado en distintas partes del mundo (entendiendo la resonancia como un dar y tomar), inspirando a otras comunidades y grupos a explorar sus propias posibilidades creativas de resistencia, supervivencia, y la creación de lazos afectivos comunitarios. No es la meta del MTD Solano entregar una traslación mecánica de la experiencia a otros grupos, sino demostrar posibles alternativas en la resistencia al capitalismo. Para aclarar esto es importante reflejarse en las experiencias del movimiento Zapatista. Para ellas/os lo que es más importante es lo que ocurre en las comunidades indígenas, y a partir de ahí, el democratizar desde la base de la sociedad. Está en su afirmación propia [lo que se verá más de cerca en la siguiente sección] que ellas/os han desarrollado una resistencia a las estructuras políticas de poder. Para los Zapatistas, el poder no solo se determina en la forma en que se manifiesta por si solo, sino al revés. Esto sugiere que al crear experiencias bajo las bases del poder se crean relaciones verticales. Entonces, un grupo puede construir internamente las estructuras de poder a las que se resiste externamente. Podemos decir que el poder es lo que la mente – la conciencia - es para el cuerpo: el pensamiento que da vida y organiza sus partes físicas y extensiones; lo que da significado, responsabilidad y funciones. El poder entonces se convierte en lo que dirige; es el asiento del conductor—el ‘sabio’. Es aquel que establece la diferencia entre la ‘verdad’ y el ‘deseo de la verdad’.
Tal y como Nietzsche lo reconoce:
“Pero esto es tan antiguo, historia eternal: lo que formalmente ocurre con los “estoicos” todavía ocurre hoy en día, tan pronto cualquier filosofía comienza a creer en ella misma. Siempre crea al mundo en su propia imagen; no puede hacerlo de otra forma. La filosofía es la forma Tirana, el mayor deseo espiritual de poder, para la creación del mundo, hasta la causa prima.”
Aquí podemos, posiblemente, contemplar una serie de preguntas y reflexiones en el camino de resistencia contra tal desgracia que acá se identifica como el poder. ¿Cuál es el proceso colectivo asumido para lograr un acuerdo determinado? ¿Qué significado tiene ese acuerdo? ¿En que forma colectiva se lo lleva a cabo? Las siguientes preguntas se relacionan con el ¿Por qué? ¿Por qué se tomó una decisión particular en un momento determinado? Es decir: ¿Por qué hacemos lo que hacemos o decimos lo que decimos? ¿Cuál es el significado tras cierto dicho o hecho? En continuación, insisto en detenernos un tiempo a pensar lo siguiente: ¿Cómo analizamos, en un momento determinado, el no decir o el no hacer? ¿Hay algo escondido (o no) por las palabras de algunos en el silencio de otros?

John Holloway, influenciado por las experiencias de los Zapatistas, nos ayuda aun mas proponiendo doce hipótesis en lo que el se refiere a ‘anti-poder’. Allí el ampliamente resume sus hipótesis como un ‘no’ positivo. Como la noción de contra-poder que se presenta en este documento, para Holloway, el anti-poder comienza con un ‘no’. Sugiere que debemos, al primer momento de resistencia, rechazar el mundo como está construido en el presente: como una reducción de la vida humana hasta la autoridad de paradigmas capitalistas instituidos. Esto significa cuestionar al mundo en su totalidad. El capitalismo como está construido está basado en la afirmación de la delegación, individualismo y autoridad. El capitalismo se crea por si mismo en las relaciones materiales formadas y huellas dejadas atrás por las relaciones económicas de producción. Por esta razón, la posibilidad de cambiar el mundo radicalmente depende de la capacidad de la multitud de continuar resistiendo su transformación dentro de varias formas de dominación. Aquí es donde se observa el rol de la incertidumbre como la llave para mantenerse necesariamente con la capacidad creativa. Tanto para el anti y contra poder [como una desorganización de las estructuras políticas]:
“La certeza solo puede estar del lado de la dominación. La certeza puede encontrarse en la homogenización del tiempo, en la conglomeración de ‘hacer’ dentro del ‘ser’. Por el contrario, la autodeterminación es incierta. La muerte de la vieja ‘certeza’ es la liberación. Por la misma razón que la revolución no puede ser entendida como una respuesta, sino solo como una pregunta, así es la exploración en la realización de la dignidad. Preguntando caminamos.”
Aquí es donde discuto en cómo la disolución eventual de la jerarquía – una batalla continua – y resistencia insubordinada que emerge, necesita ser reinventada y pide una vez más destruir las estructuras de poder, para erosionar la normalidad capitalista y alterar sus mecanismos esenciales: la delegación del poder a la administración central de la política. La contra-ofensiva se manifiesta como multiplicidad, composición y felicidad, a través de pensamientos críticos de resistencia y la creación de lazos comunitarios afectivos - afinitud. Requiere ver desde qué punto de vista el mundo necesita re-hacerse, re-producirse y revolucionarse construyendo experiencias “liberantes” nuevas, lazos sociales horizontales de afinitud, y continuas preguntas del ‘propio’ como emergente de la sociedad, y quizás, del universo. Todo esto al nivel representativo se opone a las prácticas del contra-poder: dado que el poder, después de todo, es un espacio social privilegiado. Después de dos décadas de dominación neo-liberal sin una prueba seria en su contra, las luchas hoy en día se están resonando cada vez con mas fuerza, ya que la ‘sociedad civil’ esta cada vez más bajo la presión de un bloque hegemónico, compuesto de políticas subjetivas permisibles, y han dejado las bases perplejas y vacías frente a ellas/os. El comienzo de este nuevo protagonismo social significa, necesariamente, una reflexión profunda con respecto a la conducta hegemónica racional y política que ve como su motivación la posición de poder – que no se manifiesta solamente desde el estado nación – y lo que hoy en día es más conocido como el capitalismo global. Entonces parecería que:
“Mientras que varios alrededor del mundo están celebrando el triunfo final del capitalismo, los excavadores anónimos y oscuros de la democracia se preparan para un entierro mucho mas importante que el que se realizó dos siglos atrás con el fallecimiento de la regla aristocrática.”

Las prácticas del MTD Solano están hechas de lo que yo considero como los principios básicos del contra-poder, generalmente manifestado en contexto en su aspiración hacia la autonomía y horizontalidad. Dentro del movimiento no hay lideres o representantes; nadie que pueda llamarse la ‘cara’ del movimiento y que hable en nombre del deseo general del MTD Solano. Además, el MTD Solano no es dependiente de ninguna ideología, grupo, unión, partido político o individuo: el MTD Solano no solo es una ‘parte’ del gran total, sino que se basa en el compromiso y autonomía de sus propios activistas en el mantener, fortalecer y multiplicar los principios del movimiento. Desde el principio del contra-poder, podemos decir que el movimiento organiza sus asambleas de tal forma que todos los activistas tienen la oportunidad de participar. Las decisiones son tomadas mediante lo que se conoce ‘consenso comunitario’. El desafío aquí es entonces que no haya ninguna estrategia para convencer o manipular. El consenso esta basado en lo que la comunidad, en conjunto, decide. Por esta razón, el proceso de toma de decisiones no tiene tiempo fijo; puede tomar semanas o hasta meses. La toma de decisiones, en otras palabras, depende en el tiempo que le tome a cada persona el tomar una decisión colectiva, que no es simplemente la suma de decisiones individuales, sino que cada decisión subjetiva se base en una consideración colectiva. Sin embargo, este compromiso político continuamente enfrenta dudas, desafíos y preguntas. Dentro de cada proceso de consenso comunitario pueden quedar aquellas/os que atentan dominar el discurso de contestación y toma de decisiones, o quienes insisten en un especie de consenso neo-liberal y individual. Al mismo tiempo, si la afinitud triunfa en un momento determinado, los otros miembros del movimiento no ‘permiten que el deseo por el prestigio sea reemplazado por el deseo de poder’. La fuerza de la representación propia crea un vacío natural en el lugar del representado. En otras palabras, pueden existir algunos líderes, pero muy pocos seguidores. Uno puede ver la necesidad del punto esencial para que este modelo sobreviva: la participación activa y critica de los miembros. Estos son algunos de los mayores desafíos. Como esta fuera del alcance de este documento el comprometerse en una discusión en la importancia del ‘tiempo’, es suficiente decir que es uno de los aspectos mas importantes en mantener y fortalecer la auto-representación, multiplicidad y los lazos de afecto comunitarios. La habilidad de crear desde el tiempo propio de uno y no confiar en la habilidad de tomar decisiones de otras personas o apresurar la toma de decisiones antes de que todas las personas hayan tenido tiempo de realizar un consenso colectivo, es un desafío y oportunidad interminable. La presión del tiempo es un desafío diario, desde adentro del movimiento, y ahora que el MTD Solano es reconocido en varias partes del mundo a través de otras comunidades activistas y organizaciones, la presión de afuera es mucho mayor. Es por esta razón que el movimiento ha tratado reservar las actividades para aquellas/os que están activos dentro del movimiento y crear espacios adicionales para aquellas/os en comunidades mayores. Esto permite al MTD Solano preservar su libertad, autonomía e integridad como un movimiento sin que sea continuamente observado, entrevistado y cuestionado. Sin embargo, los riesgos permanecen y indican que este modelo no podría sostenerse con otras organizaciones que no han sido fundadas en la construcción de comunidades.
Sin embargo, una de las áreas del MTD Solano que ha alcanzado un punto interesante es en las áreas de producción. Mientras que estas continúan estando en pequeña escala, se han expandido y diversificado desde sus inicios. Los talleres de producción se reservan generalmente para el consumo y uso interno. Sin embargo, algunas áreas producen cosas para los activistas dentro del movimiento, mientras venden también varios productos a la comunidad en general. Los productos que se distribuyen internamente para el consumo incluyen: vegetales de jardines orgánicos, carne de cerdo, pollos y conejos de granjas orgánicas, pan y pasteles de las panaderías del barrio, medicinas a base de hierbas del centro de salud, sombreros y mantas de los talleres de costura, y los bienes de cuero de los talleres de marroquinería. Las áreas que han podido vender sus productos fuera de la comunidad incluyen algunos productos horneados, como pan y pasteles, remeras, productos de telar y de cuero: correas, bolsos, llaveros, sandalias y zapatos. Mientras que los materiales productos de los talleres son importantes para la supervivencia económica, es tan importante la forma en que la producción se lleva a cabo en sus bases ideológicas.
Aquí puedo ver cuatro hipótesis que pueden caracterizan la producción. Primero, la producción debe funcionar basada en las necesidades de la comunidad. Segundo, la producción autónoma no es simplemente una forma de entregar a la comunidad lo que el gobierno y el mercado ha entregado sin éxito, sino producir bienes de mejor calidad de lo que esta disponible en el mercado capitalista.
Por ejemplo, el MTD se encarga de darle crecimiento a una variedad de alimentos y medicinas que satisfagan los requisitos de minerales, vitaminas y proteínas para una dieta saludable, así como asegurar que todos los productos alimenticios crezcan sin ningún fertilizante químico o semillas modificadas genéticamente. Esto significa trabajar con distintos grupos que se especializan en producción orgánica, nutrición, y medicina natural.
El tercer sector de construcción involucra utilizar la producción como un proceso e aprendizaje y discusión. Esto permite la construcción de capacidad y formación de nuevos lazos comunitarios a través de la producción colectiva. En este proceso cada participante es capaz de comprometerse en la experiencia del aprendizaje sin un objetivo definido. Las personas se reúnen así para aprender de cada uno, y juntos llegar a sus propias interpretaciones, preguntas, y entendimientos. Otro aspecto innovador de la producción es que cada activista ha venido con sus propias experiencias pasadas y puede incorporar esas experiencias en diferentes áreas. Así mismo, cada persona es libre de participar al igual que otros activistas. El conocimiento previo no es un prerrequisito necesario. Aquí es donde vemos emergiendo el valor de los talleres de filosofía y reflexión, y se renuevan dentro de otras áreas del movimiento; la teoría y la practica demuestran ser aquí inseparables.
b. Representación a la afirmación propia
En este artículo la idea de representación y afirmación propia está vinculada de cerca a la idea de “expresión”. Esto es, ¿cómo resuena la expresión? ¿Será de las personas de manera propia (afirmación propia), o asumiendo que pueden expresarse en un área en común (representación)? La “expresión” de afirmación propia funciona desde “reuniones”, “composiciones”, “desarticulación”, “resonancia”, y “redes”. En otras palabras, la afirmación propia opera de multitud a multitud constituyendo espacios “autónomos” para desdoblar la existencia; nos permite cuestionar el mundo en un proceso continuo de reevaluación a partir de una multitud de experiencias que dan significado y expresiones sin ningún tipo institucionalizado de coordinación. La representación trabaja diferente. Existe de y para subjetividades instituidas que ellas/os mismas instituyen. Como fue mencionado por Mouffe, “Esto implica que nosotros debemos conceptualizar el poder, no como una relación externa que tiene lugar entre dos identidades preconstituidas, sino como identidades constituidas de forma propia. El punto de confluencia entre objetividad y poder es a lo que hemos llamado “hegemonía.” Como el cuerpo del representado no está constituido en los márgenes entre las relaciones de representación; como fue mencionado por Laclau, el representante cierra – aun no enteramente – las diferencias del cuerpo representado a través de la relación de representación. Como dijo Deleuze, la expresión implica así como explica lo que es expresado. Para la noción contra-poder entendida en este artículo, la intención de separar es una herramienta del capitalismo, invocando nociones del individualismo, soledad y jerarquía. Son parte de las sociedades donde la imagen, el fragmento, y el individuo dominan todo. La imagen consiste en el aspecto de la 'unidad' donde continúa existiendo separación. Aquí la separación tiene dos significados. El primer significado es lo que fue discutido anteriormente como las diferencias irreducibles de la multiplicidad. El segundo significado es una separación caracterizada por todos los cuerpos representativos que dividen la sociedad en dos, en subjetividades institucionalizadas, y al hacer esto, crea asociaciones fragmentadas de individuos que viven juntos bajo agrupaciones permitidas, las que caen hoy bajo el nombre de 'sociedad civil' o de 'política de partido'. Similarmente, las asociaciones de la representación sirven a menudo como fuerza contraria basada en la existencia del 'otro' exterior. En otras palabras, la 'otra' es la razón de ser. El peligro es que estarán desmantelados al momento de que el 'otro' no exista más. Por ejemplo, si el MTD Solano fuera simplemente un espacio para protestar cuando no hay empleo, en el momento que el empleo llega a estar disponible, el movimiento dejaría de existir. Esto también fue demostrado en las alianzas que formaron durante la época de la regla autoritaria en la Argentina, y hecha fragmentos y dispersada durante la democracia. Aquí vimos actores políticos que fueron enterrados prontamente bajo agrupaciones relativas de la formación de una "sociedad civil". Discutiblemente, la eficacia de la representación está en su reducción: desde el potencial de una multitud a la capacidad de sus líderes de actuar como sus 'habladores legítimos', sin encontrar la multiplicidad en cada ser lingüístico/político. En cambio, la multiplicidad inicial se convierte en el actor del momento, al final encontrando legitimidad a través de su relación con el centro: el representante o el hablador dominante. Uno puede utilizar como ejemplo el MTD Solano: cuando el movimiento toma la imagen de un(os) o una (s) líder (es) y él/ellos o ella/ellas comienza (a) a actuar en el nombre de una 'voluntad general de MTD Solano' del cuál él/ellos o ella/ellas interpreta (n) - el movimiento existirá fuera de lo que acá se expresa como contra-poder. Y esto sucede independientemente del representante particular. El ejercicio de la representación baja el potencial activo del representado. El representante tiene una visión del poder, y en esa visión la lucha ya no es radical. El representante ya no piensa con el colectivo, sino que piensa para el colectivo. Si ocurriera esto, la asamblea dentro del movimiento se convertiría más en un lugar para racionalizar el papel del representante que fue elegido (aun implícitamente), que un medio de discusión abierto. La representación instituye una atmósfera de comunicación, que totaliza el mundo de la separación para preocuparse con la presentación de una unidad entre lo separado, en vez de lograr tales diferencias (siempre y cuando no sean antagónicas). La práctica de la representación es una discusión continua en el MTD Solano. En un taller de reflexión, el MTD Solano discutió la representación en términos de una división de la inteligencia y su efecto en el contra-poder.
“¿Cómo es posible que la misma gente que había decidido formar el MTD y que la construyó de la nada, de pronto aparece impotente enfrentando ciertos cambios de contexto? (...) La impotencia viene de delegar. De la inteligencia: aquellas/os que son inteligentes, saben, los que ' no saben ' no son "tan" inteligentes. Y entonces el ' más ' inteligente, solucionará todos los problemas (...) Por lo tanto no es suficiente decir una y otra vez que somos iguales, pero debemos descubrir caminos para poner en práctica ahora y siempre el principio de inteligencia equitativa. Y la inteligencia que es equitativa es inteligencia autónoma; que trabaja para desarrollarse ella misma. Es decir: para producir sus propias condiciones de desarrollo e insistir en sostener este uso de la inteligencia a través del tiempo, como un compromiso fundamental.”
Acá podemos contemplar tres desafíos y cuestiones en los caminos hacía la afirmación propia: (1) ¿Puede ser que el discurso de horizontalidad esconda poderes existentes o en construcción? (2) ¿En vez que construir un vacío en el lugar donde el poder antiguamente reinaba, una subjetividad se forma donde todos buscan dominar, ya que la retórica ha echado al príncipe o princesa de su trono? (3) ¿El nuevo potencial activo de los sujetos crea una ansiedad en aquellas/os que antes tenían el poder, creando situaciones de violencia (ejerciendo dominación de una manera sutil) en lo que eran relaciones afectivos? Aquí podemos preguntarnos las preguntas más clásicas: ¿Quienes van a decirle la verdad al Príncipe o la Princesa? ¿Estas situaciones de crisis pueden servir como oportunidades de fortalecer o no la resistencia afectiva?
La afirmación propia, como tal, trabaja como un lenguaje con "un espacio flexible de significados que se combinan de acuerdo a la aceptación de reglas en un número infinito de formas posibles. Una expresión específica, entonces, no es solamente la combinación de elementos lingüísticos pero la producción de significados verdaderos." Por eso que las palabras no son simplemente palabras, pero traen con ellas un recorrido histórico de asociaciones sociales. Pero a diferencia de cómo Negri y Hardt entienden la expresión, la hipótesis presentada aquí es que la fuerza de la expresión no está en su capacidad de dar significado al conjunto, sino que su significado de gran alcance está en su resonancia y el conocimiento circunstancial. Como tal, la expresión de afirmación propia hace explícitos los problemas comunes que cada uno asume en su propia manera sin dar el significado al 'conjunto'. La lógica de la expresión afirmativa propia, entonces, es la posibilidad de pensar existencialmente que el universo existe en cada situación, encontrando el 'centro' en la 'periferia', no la 'periferia' en el 'centro'. Esto invoca de nuevo la deducción hecha por Espinosa. Él indica que la "naturaleza inmediatamente abarca y contiene todo, mientras que se explica e implica en cada cosa. Las cualidades implican y explican la sustancia, que alternadamente abarca todas las cualidades." Mirando esto circunstancialmente, uno puede alcanzar la producción concreta del un discurso abierto capaz de hablar con el mundo entero [afirmación propia] - como resonancia - sin el discurso en el nombre del otro [representación]. La producción del mundo, por lo tanto, no es más un proyecto por el sujeto y operador capaz de dirigir la historia a partir del conocimiento científico de sus leyes. Por el contrario, la fuerza, la creación y la creatividad se encuentran profundamente dentro de actos radicales de incertidumbre. El nuevo protagonismo para el MTD Solano parece haber inaugurado una racionalidad que trabaja desde la multitud y fuera de todas las fuerzas centralizadas y homogéneas, de todo el liderazgo exterior, y de todas las promesas futuras, modelos y dogmas que tratan de organizar el presente. Aquí podemos ver claramente una auto representación que emerge. El MTD Solano no legitima su trabajo por ninguna persona aparte de aquellas/os que están involucrados/as en sus asambleas o talleres. Ellas/os están asi mas preocupados con la critica propia, el cuestionamiento y la contemplación de aquellas/os dentro del movimiento, y del discurso abierto con otros movimientos, que comparten en sus prácticas democráticas con amplias metas. Como mencionó uno de los activistas del MTD Solano:
“Nuestras discusiones están abiertas para todos… Nosotros tratamos siempre de ver los problemas que tenemos, ser autocríticos... Nosotros algunas veces somos tan autocríticos que no vemos las cosas positivas que hacemos. Somos un grupo que comete muchos errores, pero que trabaja continuamente para resolverlos.”
Fueron los piquetes que demostraron lo que las asambleas verifican hoy: que existen formas críticas emergentes de intervención en la lucha por la justicia que no desean renovar las uniones políticas o la elite del gobierno. Estas no son luchas por contra-poder y afirmación propia, pero aun así su existencia está construida en el acto de contra-poder a través de la afirmación propia y de su activa y continua profundización e internalización.
Una pregunta a realizar es ¿qué sucede si el Estado sea el que prevé las necesidades materiales del movimiento? La afirmación propia es un acto de autorización propio que da al sujeto, siempre como parte del colectivo, la voluntad y la capacidad de descubrir su propia capacidad creativa. Las personas pasaron de ser informadas de lo que debía hacer y de cómo hacerlo, a ser conductoras de sus propias vidas. Esto se ve en un gran número de niveles prácticos, a partir de hombres que reflejan sus prácticas en sus casas, a las tomas de posesión colectivas de tierra, a la participación en los grupos de la reflexión, y a las prácticas innovadoras en los talleres de producción. Los activistas del MTD Solano intentan apropiarse nuevamente de su existencia. Sin un representante o un patrón, la gente puede comenzar y continuar a verse como agentes activos capaces de oponerse a la opresión y de descubrir su existencia dentro de la comunidad en su búsqueda por la resistencia como creación. Esto ha creado fuertes lazos de afectividad dentro y entre comunidades democráticas radicales. Es por esta razón que no importa si un día el Estado proporciona materialmente lo que proporciona hoy el MTD Solano para sí mismo. La calidad de vida que la afirmación propia crea nunca es reproducida por el Estado o el capitalismo. Si el capitalismo se considera como dogma, retórico, y jerárquico, en todas sus formas, una vez que la gente pare de pensar y crear, el capitalismo, existirá necesariamente. Por lo tanto, el éxito es contingente en el examen continuo y crítica de paradigmas preconcebidos. Esto también se aplica a la dominación y el control. Con el pensamiento crítico, la gente comienza a preguntarse lo que habían asumido antes simplemente, y al obrar así, construye nuevas formas de habitar el mundo haciéndolo otra vez de nuevo. Es decir, a través de la afirmación propia uno aspira convertirse en un elemento autónomo dentro del colectivo que no acepta ninguna relación de subordinación. Fue declarado durante la insurrección que,
“La autodefensa popular se constituye en la condición de derrotar la enajenación y el miedo del otro - que permite la manipulación desde el lugar de poder, y la pérdida de toda la autonomía – para componer una fuerza, capaz de integrar y amplificar, y que da fuerza y amplía fuerzas y deseos individuales a las escalas colectivas.”
La afirmación propia es uno de los elementos centrales sobre los cuales la nueva sociabilidad está construida: Una sincera negación de legitimación externa, la intercepción de las fuerzas del mercado y la habilidad colectiva para confirmar la lucha a través de lazos comunitarios en la pelea por la dignidad y la justicia social; asumiendo resistencia sin un centro, sin un líder y sin promesas del futuro, con el pensamiento investigador colectivo y preguntando (no `sabiendo') de las trayectorias que forman un nuevo sujeto social. Las prácticas en los talleres de reflexión son instructivas en este aspecto. Hay espacios íntimos donde el MTD Solano reflexiona sobre varias prácticas e ideas sin ningún objetivo o marco fijo. Es un ajuste que apunta a personificar pensamientos de liberación, donde todas las ideas y perspectivas son bienvenidas y discutidas, aunque obviamente, éste no es ocasionalmente el caso. Sin embargo, el punto de salida deriva de una fusión acumulada de ideas que llegan a un punto donde un grupo de activistas dentro del MTD Solano vea beneficios al discutirlas en una forma más formal y organizada. Este proceso también implica la participación activa de otro colectivo llamado Colectivo Situaciones. Este es un grupo de investigadores militantes que han trabajado y desarrollado una relación afectiva fuerte con el MTD Solano por un número de años. Ellas/os identifican su trabajo con la siguiente descripción:
“Situaciones intenta ser un proyecto literario ‘dentro’ de la lucha, una descripción del fenómeno (genealogía) y no de un ‘objetivo’. Porque solamente de este modo puede ser afirmativo y asumir una función de creación, y dejar de ser solamente una reproducción de lo existente. Y porque solamente con esta fidelidad con inmanencia es el acto de pensar una contribución real y dinámica, que es absolutamente lo contrario de un programa o de un contenido que enmarque y sature toda acción.”
Debe estar claro a este punto que el proyecto con que el Colectivo Situaciones se identifica es similar al del MTD Solano, pero permanecen como dos grupos separados, con actividades distintas. Con sus semejanzas y las diferencias, los talleres de reflexión han capturado, discutido, y desarrollado algunas ideas muy poderosas capaces de enriquecer las prácticas del movimiento, y han desarrollado relaciones afectivas dentro y entre los dos grupos.
Los participantes en los talleres semanales discuten lo que juntos esperan alcanzar, teniendo presente que esta discusión continúa a través de las semanas y de los meses, y cambian a menudo con el tiempo. Algunos de los resúmenes de los talleres se han convertido en libros y libretes publicados para lectores en general, mientras que otros han seguido siendo internos. Lo que resulte del material, conceptualmente en el objetivo central de los talleres: desunir todo el saber y sumergirse en las posibilidades ofrecidas por la ‘ignorancia’, `pensamiento', y `el no saber'. En la mayoría de los talleres recientes, Etica de Espinoza, y el Maestro Ignorante de Jacques Rancière: Cinco lecturas sobre la emancipación intelectual, han servido como puntos de partida. Aquí me centraré en el Maestro Ignorante para ilustrar el tipo de exploración y de discusión en el área de la auto-reflexión. El libro Maestro Ignorante de Jacques Rancière parece abrir algunas de las preguntas más fundamentales de la resistencia creativa; principalmente, la idea de la ignorancia, auto poder e igualdad. El libro se basa en las experiencias de Joseph Jacotot, un maestro francés del siglo 19 que comienza preguntándose el rol de la educación y sus demandas de la igualdad intelectual. El libro intenta demostrar cómo la “explicación” - como una de las bases de la enseñanza - es fundamentalmente una noción que sirve para dividir el mundo en dos: los que saben de los que no saben. Hace una distinción entre los que ‘explican’ y los que ‘aprenden’. La narrativa toma la supuesta idea neutral explicar-transmitir e intenta demostrar su inherente subordinado objetivo. Reconoce que existe el entendimiento de `que alguien - el profesor - transmitir con la explicación, algún otro que no tiene este `el entender' - el estudiante. Reconoce que existe el ‘entendimiento’ que alguien – el maestro – transmite a través de la explicación, a alguien más que no tiene este ‘entendimiento’ – el estudiante. Este reconocimiento define la relación que el ‘estudiante’ tiene con el conocimiento, y lo más importante, establece la diferencia entre aquellas/os que tienen la habilidad y autoridad de interpretar y trasmitir ‘conocimiento’, y aquellas/os que necesitan explicación. Adicionalmente, el ‘conocedor’ determina el nivel de conocimiento acumulado del ‘aprendiz’. Esta relación se internaliza eventualmente y las personas comienzan a ver su posición social en el mundo, donde las posibilidades de predominancia se basan en la subordinación - inicialmente intelectual - al que explica. Es discutible, si uno podría hacer sus interpretaciones, el rol del que ‘explica’ no se necesitaría. Para Jacotot, las instituciones educativas se basan en reproducir esta relación jerárquica, porque es en esta misma jerarquía sobre la cual existen. La aparente relación neutral, cuando está mirada desde sus asunciones primarias, puede reconocerse prontamente como una forma de preservar y crear niveles y divisiones de poder. El ‘conocedor’ por lo tanto no es más un emancipador del aprendizaje, pero si una figura que localiza a la otra persona en un mundo de jerarquía consolidada y natural. Al final, para Rancière, es dentro de esta estructura básica que entendemos la sociedad. En este proceso la gente comienza a emanciparse desde su subordinación intelectual y social, no convirtiéndose en el ‘conocedor’ o el ‘transmisor’, por el contrario un pensador que rechaza el supuesto de que hay conocimiento y entendimiento particular que solamente ellas/os pueden aferrar a través de una explicación hecha por el `otro'. Sin embargo, el papel del profesor no es una pérdida en el conjunto. Pero ¿cómo puede haber algo por aprender de un profesor si no tiene nada que explicar? Para Jacotot, el papel del profesor no es transmitir un conocimiento en particular, por el contrario enseña a los estudiantes que pueden aprender lo que desean aprender, y que todas las nuevas respuestas para los estudiantes se convierten en preguntas para el profesor, y que él o ella, alternadamente, se convierten en el estudiante. Invocando las palabras de John Holloway una vez más: “La muerte de la vieja certeza, es liberación.” Es aquí donde vemos los tres componentes del contra-poder uniéndose: la auto-representación se manifiesta como el auto-poder, la multiplicidad se manifiesta a través de la diversidad del pensamiento, y los lazos afectivos comunitarios se brindan, en fuerza y crecimiento desde el mismo acto de la exploración intelectual colectiva. Una pregunta, por lo tanto, es ¿cómo multiplicar la dinámica de la democracia si confía solamente en la capacidad de sus participantes de seguir siendo crítico y de continuar su interés en prácticas de inquietud de sí? ¿Qué pasa si un día los cheques y los balances que sus miembros proporcionan hoy día dejan de existir? Esta es una problemática que esta perspectiva democrática radical no contesta. Discutiblemente, esto significaría que el movimiento no continuará existiendo en su forma horizontal, haciéndolo en cambio como una organización vertical. El movimiento continuaría entonces en la actualidad solo porque puede mantener una creatividad dinámica. La duda central aquí es que no hay mecanismos para asegurar que la dinámica de la auto-representación se regenerará mientras que las presiones aumenten. Lo que significa es que la afirmación propia es un proceso del cual el movimiento se inspira continuamente. Obviamente, todos los activistas no participan al mismo nivel ni con la misma facilidad.
c. De la dispersión a la multiplicidad
El dualismo de la representación vs. la fragmentación y dispersión no reconoce la posibilidad de la ‘multitud’. La ‘multitud’ habla en su `propio nombre' (expresión afirmativa propia). Pero este `propio nombre' no es el nombre privado del individuo o del grupo. Es la invocación de potenciales impersonales físicos y mentales, solamente en una posición de no hablar ‘de’ todos y cada uno, sino por el contrario, `para todos'. La multitud no tiene categorías de discurso y de ‘posiciones políticas’ para cada sector, se mueve lejos de cualquier estrategia de seducción, persuasión y dominación. Aquí veo la conexión directa entre la multiplicidad y la singularidad, pues la ‘singularidad’ crea una reverberación que puede multiplicarse y resonar directamente hasta que toca el centro de todas las situaciones. La multitud, según lo entendido por Negri y Hardt, es una alternativa viviente al capitalismo siendo una organización política basada internamente en ‘relaciones democráticas’ horizontales. Más específicamente, la multitud sigue siendo plural y se compone de singularidades que no se pueden reducir a una sola unidad o igualdad (‘sameness’). Se construye en identidades que pueden gobernarse, sin ser compuestas de una unidad económica singular. Por lo tanto, la demanda de Negri y de Hardt, “la multitud es el único tema social capaz de realizarla democracia.” Sin embargo, según lo discutido anteriormente, la multitud según lo entendido en este documento no esta caracterizada por las singularidades numerosas que identifican el uno con el otro de su existencia global ‘común’. Por un lado, son los temas que de su propia manera y según su propia realidad están, en una mano, resistiendo y el estado, y por otro, estan creando nuevas posibilidades en sus viajes continuos hacia prácticas democráticas substantivas y radicalmente directas. Entendiendo la multiplicidad desde el punto de vista del Escrache - un grupo formado inicialmente por los hijas/os de desaparecidos - también nos ayuda a considerar las posibilidades que la idea de multitud proporciona. Para Escrache, multitud no es algo que se puede reabsorber fácilmente por modalidades políticas y el asimiento utilitario. La satisfacción y el ‘punto de la felicidad’ conducida por las experiencias de la multitud - con sus logros y caídas - continua ofreciendo nuevos espacios para el compromiso y la búsqueda constante. Aquí la multiplicidad no se funda en ningún ‘derecho’ a ser diferente. No hay interés en lo que conciben como diferencias afirmativas institucionalizadas en la discusión de la tolerancia democrática y del pluralismo comercial. Algo como, “la diferencia como forma de existencia de por sí”, o lo que llama Escrache el ‘concreto universal’. En otras palabras, su interés consiste en trabajar juntos, pero no porque toleran diferencias. “La lucha no es parlamentaria.” No es sobre el respecto por el otro, sino, “sintiendo al otro como uno mismo”. En este ámbito, la multiplicidad es uno de los aspectos claves de la efectividad de la resistencia y construye experiencias en una fuerza que posee una diversidad de manifestaciones, puntos de la concentración, formas de organización, iniciativas y solidaridades. En este sentido, la multiplicidad permite a cada grupo reproducir simultáneamente la misma elaboración, sin la necesidad de cualquier coordinación explícita. Por supuesto, esto no sucede sin lucha, pero uno da la bienvenida y se explora, en vez de marginar y excluir. Esto significa que la gente está comenzando a ver maneras alternativas de habitar el presente, y con su propia expresión creativa están explorando las posibilidades infinitas que compone esta nueva sociedad en desarrollo contra el capitalismo. Esto, es democracia directa radical. Las luchas autónomas hoy tienen sus orígenes en la resistencia a la dominación al mismo tiempo que inauguran un nuevo ciclo de luchas caracterizadas por la subjetividad de la multitud. Es importante ver este nuevo protagonismo social que se funda en el mercado - sociedad del mercado, como menciona Polanyi -- y que se completa en el neo-liberalismo, produciendo asi éticas sobre cómo habitar y producir el mundo, más allá de las `estrategias heredadas’ de las subjetividades políticas anteriores. En su desarrollo construye otra forma de lo político que no se mueve desde la fragmentación y dispersión al estado centralizado, sino que es una afirmación que pone todo el potencial en el centro de cada experiencia, y al obrar así, crea la multitud conciente. La transformación de estas ‘éticas’ funciona según lo que afirma Nietzsche como la capacidad de producir significados inéditos- en nuevos y diversos contextos - a partir de la fuerza de un nuevo protagonismo para crear valores de una sociabilidad alternativa que domina. Además, la experiencia del MTD Solano expresa hacia el mundo el conocimiento de que hay ciudadanos en situación de descuido, y confirma la necesidad irrevocable de aceptar formas múltiples de ‘hacer’ y asociarse que no tengan su epicentro en el estado-nación o sus estructuras de poder. Una cosa sigue siendo clara: donde el estado-nación no considera más que la dispersión, el contra-poder, en su base, ve la posibilidad de una multitud que emerge. El capitalismo desempeña hoy en día algo similar, si no un papel más profundo en la existencia humana, reorganizando fundamentalmente el mundo en una reducción violenta de lo que es humano a las motivaciones y a las racionalidades puramente económicas. Por el contrario, esta nueva sociabilidad se centra en integrarse concretamente de una manera profunda dentro de nuestras propias identidades y situaciones colectivas; una forma circunstancial de habitar el mundo y de preguntarse sobre las posibilidades numerosas que se abren de allí, revisando y reinventando el presente. Como tal, no hay una forma de lucha, un discurso o una forma más elevada o exclusiva de resistencia. Las experiencias del MTD Solano, que es un ejemplo de muchos, como mezcla de cuerpos, ideas, culturas e idiomas, son las experiencias de traer la autonomía a lo fragmentado, y creando en su lugar, la multitud. La pregunta entonces que permanece es cómo uno puede practicar estas experiencias ‘singulares’ sin que exista enfrentamiento con aquellas/os que no comparten perspectivas similares. ‘Multiplicidad’, por definición, requiere que otros compartan en cierto nivel los valores del contra-poder. Hay así también hay un grado de fraccionamiento impregnado entre los movimientos, donde los grupos pretenden dominar el discurso y las prácticas contestatarias. Esto es también lo que sucedió cuando el MTD Solano se aparto del cuerpo coordinado llamado MTD Aníbal Verón. Sin embargo, a través de la confianza, la afinitud, y la experiencia el MTD Solano ha podido fortalecer sus relaciones con otros grupos que no desafían la autonomía del colectivo. El no tener que luchar constantemente contra la coerción ha sido una ventaja a largo plazo del MTD Solano, y aun así continúa significando mayor vulnerabilidad para ser sujeto de la represión, la cooptación y los mecanismos de aislamiento. Quizás lo que sea necesario es la coordinación informal con otros grupos (redes–telas de araña—cambiantes con diferentes puntos de concentración), incluso fuera de Argentina, de modo que el movimiento no se encuentre aislado y sea aún más susceptible a la comprobación y a los ataques no-físicos del estado y otras múltiples fuerzas antagónicas. Según lo mencionado anteriormente, éste es un proceso que ha comenzado a ocurrir entre el MTD Solano y un número de organizaciones, lo que yo veo como resistencia creativa, y esto es posible a partir de una transformación subjetiva, trayendo así lo individual al colectivo.
d. Del individuo al colectivo
“Entendemos ‘socialismo’ como una superación de la sociedad donde cada individuo es-está completo, no como un individuo, pero algo en el pecho del colectivo. La formación permitirá esto, ya que varias veces que hemos retrocedido, donde la dinámica que estamos creando sufre conflictos. Pero toda ruptura sufre conflicto y no pensamos que hay otra manera. Algo, deseamos una economía que esté dentro de un proyecto que sea vida. Porque no es simplemente saber como comeré hoy, sino realizar otras relaciones entre nuestros compañeros. Esta es la parte que nos desafía diariamente. Porque hay permanentemente la tensión entre el nuevo que deseamos vivir y el viejo donde vivimos inevitablemente.”
Para grupos tales como el MTD Solano, lo más importante es solucionar colectivamente sus necesidades básicas ‘para vivir y para la vida’, para estar juntos y con cada uno decidir cómo crearán su propia historia.
Aquí lo que yo considero central son los procesos que van desde la noción del individuo a la del colectivo, y el pensar como colectivo (un 'hacer' en formación y deformación continua) la construcción concreta de la afinitud. Este documento utiliza la noción de la ‘afinidad’ como entendida y convertida por Richard Day. Él discute que la afinidad es lo que proporciona ‘decisión’ en un terreno de ‘indeseabilidad’ creando enlaces entre temas dentro del lugar geométrico de una comunidad ‘emergente’. Él agregó a este entendimiento la genealogía de poder de Foucault porque proporciona un contorno posible para un proyecto de transformación radical a través de su comprensión auto contemplativa. La comunidad ‘emergente’ se deriva parcialmente de lo que Foucault entiende como la práctica de la auto formación y contemplación [inquietud de si]. Mirando hacia adentro podemos ver donde estamos en relación a las estructuras de poder, y alternadamente, nos oponemos a esos mismos poderes que sirven para transformar el sujeto dentro de su instrumento y objeto. Como discute Day, esto es diferente de la idea de comunidad como fue entendido por Laclau, la que se derivaba del capitalismo liberal democrático. Para Laclau, las comunidades son un nivel dentro del estado-nación existente, donde Day ve la comunidad ‘emergente’ como una fuerza que trasciende y destruye la legitimidad y las estructuras del estado y del capitalismo. La ‘afinidad’ es entonces el proyecto radical de múltiples ‘comunidades emergentes, trabajando en conjunto y diversidad para cuidarse simultáneamente en contra de las identificaciones corporativas, nacionales y de estado, asi como para consolidar nuevas formas de concordancia creativa.” Es una dinámica, una necesidad y una práctica diaria de lazos comunitarios en formación. Una pregunta que podríamos hacer entonces es ¿qué pasaría si existiera una comunidad deseando ‘dominar’ la multitud? Sin embargo, si la afinidad y la comunidad se entienden dentro del marco de la genealogía de autoexaminación y contemplación de Foucault, los lazos de la comunidad ‘emergente’, por definición, no se convertirán en poder. Si un colectivo se compone de relaciones construidas en auto contemplación, formando ‘afinidad’ y ‘afectividad’ entre la comunidad, ellas/os necesariamente se mirarán hacia abajo; es decir, transformando el poder y dominación a contrapoder y afinitud. Nuevamente, esta hipótesis confía en el compromiso del colectivo y su habilidad a resistir la dominación. A través del contra-poder y afirmación propia, el colectivo comienza a adquirir un significado distinto. Como articula Foucault, “el acto de examinarse uno mismo no puede acceder a la verdad si no esta preparado, acompañado, duplicado, consumido por alguna transformación del sujeto, no el individuo, sino el sujeto como sujeto.” En este proceso, “el otro es el mediador en la relación entre el individuo y la formación del sujeto.” Al incorporarse integralmente en el colectivo, el sujeto no está ya más solo, sino que considera al otro en sí mismo y aquí llega a una formulación general en el ‘arte de vivir’; es decir, el sujeto y el colectivo juntos preguntan y interrogan al mundo, y haciendo esto se liberan a ellas/os mismos de las cadenas de alienación ofrecidas por el estado y el capitalismo. Aquí vemos la abertura de un nuevo período, donde la figura del ‘individuo’ está en crisis, y junto a ella la misma base del capitalismo. En estas experiencias los activistas ahora no son los que ‘saben’ los modelos para el futuro de la sociedad, ni desean ser, en cambio son personas que se dedican a pensar y trabajar desde sus ideas de colectivo y múltiples experiencias para consolidar la democracia directa radical en un proceso de resistencia como una creación y construcción de lazos comunitarios afectivos. En el contra-poder no hay más que la multitud, donde se forman espacios de colectivismo y solidaridad, no solo como significado, pero también como fin en sí mismos. Entonces, ¿qué es lo central para la experiencia colectiva del contra-poder? La idea del contra-poder toma en cuenta que el mercado y el estado comienzan con uno mismo, que sus bases y fuerza no es un mito, sino real, y que tiene una profunda base antropológica. Esto es parte de la concepción de Hardt y Negri sobre la biopolítica. Por consiguiente, si uno no produce los valores que sobrepasan aquellos producidos por el capitalismo, las relaciones sociales nunca cambiarán, ni nosotros comenzaríamos a ‘pensar de otra forma’: reproduciremos, eternamente, los mismos poderes. Una tendencia en contra significa constantemente mirar hacia adentro para asegurarse, que en el intentar eliminar las estructuras del poder en el exterior, uno no esta produciendo su opuesto internamente. En el grupo de las mujeres del MTD Solano, una mujer lo reflejó diciendo:
“Volví a ser humana; volví a sentir la multiplicidad en la vida. Nos estamos descubriendo de nuevo, como seres humanos llenos y completos. Encontrémonos en cada esquina, en las salas de clase, en nuestras discusiones, talleres, en nuestros proyectos productivos. Resolvamos y creemos lazos afectivos comunitarios que han sido destruidos que por años. Pienso que si la comunicación entre las mujeres en lucha se rompe, también rompe las pocas conexiones, caminos, y huellas que hemos dejado de la libertad. ¡Juntas como compañeras podemos sentir la libertad! ¡Juntas podemos sentirnos libres! Liberémonos de las manos del imperialismo, sexismo, y capitalismo, dominación y represión, que nos llena de tristeza, daño, y soledad. ¡Liberémonos! No tenemos nada que perder, a excepción de nuestras cadenas. Tenemos, por el contrario, todo para ganar.”
Parte de esta reflexión también significa repensar las nociones particulares del feminismo que intenta separar y etiquetar, más que construir y liberar. El grupo de mujeres es un espacio apropiado para las propias mujeres como una forma de crear lazos entre mujeres activistas, sin debilitar los lazos con las contrapartes masculinas. Lo que ha permitido una ‘desorganización’ de los roles masculinos y femeninos, un cuestionamiento y fortalecimiento profundo de lazos afectivos, y al final, un espacio mas donde la autonomía tiene oportunidad de profundizarse. Los activistas son capaces de compartir experiencias similares y diferentes, por una lado, tratando de explorar la complejidad de la mujer, y por la otro lado, para simplemente compartir experiencias entre género. Lo que no predomina es el deseo de clasificar las relaciones de poder patriarcales de un sexo dominando sobre otro. Varios otros grupos feministas se apropian de la retórica marxista mientras que al mismo tiempo la critican por su lógica patriarcal y etnocéntrica. El 'proletariado' se relaciona con la ‘hembra’ y el 'pequeño burgués' con el ‘macho’. Pronto asi la mujer es la vanguardia de la revolución, y la única capaz de liberar la sociedad de la dominación del hombre, igualando asi en el poder al patriarcado, y a la dominación masculina. Aquí entiendo al patriarcado mas como un tipo de relación donde el ‘padre’ simboliza la esencia de poder y se localiza a la cabeza de la pirámide social. Sin embargo, es un símbolo de género, incorporar todos los aspectos de las relaciones entre géneros, sin limitarse a un sexo o el otro.

Mientras que todos los activistas del MTD Solano demuestran la importancia del colectivo, presento dos ejemplos. Primero, es importante reconocer que el MTD Solano no es solamente efectivo produciendo enlaces comunitarios y contemplación propia a través de sus talleres. Sino que es en la interacción diaria entre activistas dentro del movimiento lo que ha permitido que estos enlaces se desarrollen y consoliden.
Todos los activistas no viven en la misma vecindad; sin embargo, hay una construcción continua de relaciones comunitarias. Esto permite al movimiento crear experiencias compartidas del contexto en la vida diaria. En actos simples de la comunidad como el comer juntos, juntándose en las noches, teniendo discusiones informales basadas en un sentido común de resistencia y experiencias compartidas, hay un sentido de amistad en construcción entre los/as activistas. También ayuda a arraigar el movimiento en la marginalización similar económica, social y política que todos tienen que enfrentar. Debe enfatizarse aquí que una de las fuerzas del movimiento es que no saca a la gente de su realidad con la idea de juntarlos, sino que el movimiento mira hacia situar la resistencia colectiva dentro de la realidad concreta que cada persona enfrenta.
Una pregunta sería: ¿Qué forma toma la territorialidad y qué importancia tiene en la resistencia y la creación? Quizás la construcción de la comunidad no tenga límites geográficos. Al contrario, el ´espacio´ se puede pensar de maneras múltiples y como un elemento de la resistencia, que tiene mas o menos importancia dependiendo del ´momento´ de creación. Por esta razón la idea no está en la masificación, sino en que las posibilidades y desafíos experimentados por el MTD Solano resuenen a otros grupos, y vice versa.
El segundo ejemplo es el área de salud. Esta área permite a ‘uno mismo’ conectarse no sólo con el ambiente colectivo, sino también con el ambiente general. La salud por lo tanto, no sólo está en curar físicamente al enfermo, sino que también trata sobre el incorporar la salud dentro del pensamiento diario y las prácticas; la salud está vista como forma de vida, a diferencia de verla como forma para prevenir la muerte. Como tal, el área de la salud se centra en medicinas y técnicas homeopáticas, naturales y colectivas. Los participantes incluyen doctores y enfermeras de una tradición alopática, psicólogos, médicos y profesores y curadores que practican medicina china, así como gente que no tiene ningún entrenamiento institucional anterior en salud y medicina. Lo que hace único al movimiento llamado ‘Salud Rebelde’ es que mira a la salud desde un punto de vista colectivo, donde la comunidad entera juega su papel. Como tal, los talleres de reflexión en una variedad de áreas relativas a la salud se miran como la clave de este proceso colectivo. Más generalmente, consideran de importancia primaria la construcción de afinitud a través de los activistas comunitarios y de sus amigos, del edificio de la afinidad entre los activistas de la comunidad y a sus amigos. Aquí es donde la importancia de uno mismo se demuestra claramente, ya que se considera que cada persona dentro del colectivo jugará un rol único e igualmente importante. Mientras que aquellas/os con el entrenamiento profesional se valoran por sus habilidades únicas, otros se valoran para las nuevas posibilidades que traen a la salud colectiva. Una de las actividades incluye periódicamente ‘Círculos de salud rebelde’. Por ejemplo, uno de los círculos fue organizado alrededor de prácticas de salud indígenas de Chiapas, México. El punto de partida fueron los escritos del Subcomandante Marcos en un libro llamado Relatos del Viejo Antonio. La historia es una leyenda de un viejo hombre indígena que comparte con el lector su sabiduría sobre su vida, llena de dificultades y felicidad, lágrimas de alegría y tristeza. Lo más importante, su vida no tiene ningún principio y ningún final, y por lo tanto está forzado a continuar en un viaje interminable que se vive en forma inmanente y existencial. Su paso infinito a través de la vida es caracterizado por su integración dentro de la naturaleza y de la humanidad. Lo imaginario que se invoca a través del libro permite al lector sumergirse en las posibilidades innumerables que llegan con el descubrir la integridad y la interconectividad de la vida y de la naturaleza. Según lo dicho a nosotros por el viejo Antonio, lo que nos permite vivir, es la felicidad, y lo que nos permite tener esa felicidad, es nuestra voluntad y capacidad de conectar infinitamente con esas cosas alrededor de nosotros a través de enlaces de afinidad. La vida no es sólo un estado físico de ser y hacer, sino también un estado de la mente donde uno embarca, involucra a ‘otro’, y en este proceso, como fue citado anteriormente, el otro se convierte en ‘el mediador en la relación entre el individuo y la formación del sujeto,” y el sujeto pronto se ve como dinámico y una ‘unidad singular’ inseparable del colectivo. Apropiándose de la salud de este modo, incluso la medicina popular comenzó a adquirir nuevas formas. Los que están o habían estado trabajando en el campo médico comenzaron a engancharse en los nuevos proyectos colectivos que implicaron otros activistas y metodologías. Este proceso ha creado un ciclo renovado de posibilidades en la puesta en práctica de la salud en el proceso de construcción de comunidades como forma de vida, y en las palabras de uno de los activistas del MTD Solano: ¡Que hermoso es vivir!” Como lo he discutido en esta sección, las experiencias de una comunidad en formación son fundamentales. Sin embargo, mientras que los lazos afectivos comunitarios son la base de la felicidad sobre la cual un movimiento consolida su capacidad de resistir el capitalismo y el estado, es también uno de los procesos más difíciles en la formación de cualquier movimiento. Mirar críticamente al ‘uno mismo’ requiere que cada individuo traiga incertidumbre a todo su ‘conocimiento’ previo, y se cuestione su lugar propio dentro de sus relaciones verticales que tienen con el ‘otro’, pero también, preguntando sobre la jerarquía interna que se apoya dentro de ellas/os mismos. Es aquí donde comenzamos a cuestionar nuestras propias tendencias capitalistas. La lucha en este sentido está en dos frentes. Los activistas están así continuamente enfrentados con diversas perspectivas y desafíos por otros activistas, pero también con el dejar ir el dogma interno fuertemente asentado [tristeza] y sustituirlo con la auto crítica y la reflexión. Esto es una batalla diaria con ‘uno mismo’ y uno de los desafíos más difíciles del cambio social, especialmente desde que la dinámica de la resistencia como creación confía completamente en el compromiso de que lo hagan sus activistas.
V. Conclusión
Aquí concluyo nombrando la existencia de un nuevo tipo de activista que no forma un partido político o quiere reinsertar las luchas en la lógica de “construcción-toma-conquista del poder.” Según lo demandado por los Zapatistas:
“El/La revolucionario/a debe convertirse él o ella en un político y un rebelde social nunca para de ser un rebelde social. Un(a) revolucionario/a es fundamentalmente alguien que transforma cosas desde arriba, no desde abajo. Esto es lo opuesto del rebelde social. El revolucionario dice: tendremos un movimiento, tomaremos el poder y transformaremos las cosas desde arriba. Y el rebelde social no. El rebelde social organiza las bases y desde el fondo va transformando sin tener que saltar a la pregunta del poder.”

No sólo es el cambio que viene del fondo; sino, es también la garantía que el cambio no será transitorio. El rebelde social piensa en términos del singular, entendiendo que en el corazón de cada rebelión singular reposan las bases de lo que es universal, que es justicia, dignidad, felicidad y cambio social, de la forma como sea concebido. Como tal, la nueva sociabilidad no niega todas las formas de cooperación, sino que piensa en términos de “pensamiento situado internamente”. Es esto lo que llamo aquí autonomía: el pensar desde una forma ética propia construida lejos de la dominación capitalista, y como parte de una nueva forma de habitar la vida a través de la creación de lazos afectivos comunitarios en constante formación.
La pregunta entonces es: ¿Cuál es el papel de los activistas hoy? La respuesta es que hay “múltiples” y “singulares” maneras de contestarle al capitalismo. El activismo piensa en términos de acciones concretas de agentes sociales concretos. Esto significa también una batalla constante contra la cuantificación y la institucionalización de experiencias y luchas. La radicalización es, entonces, la capacidad de radicalizar la sociedad con valores que superen los del individuo, de la institución, del representante, del particular, y a la inversa, de la creación constante de lazos afectivos comunitarios a través de la afirmación propia, el singular, el múltiplo, el agente colectivo, y el nuevo actor: el rebelde social. Como fue dicho por Gilles Deleuze, la emancipación consiste en la producción de la resistencia como creación. Otra pregunta entonces sería: ¿qué previene al “rebelde social” de tomar el poder? Por definición, un rebelde social no mirará hacia el poder. Al nivel de comunidad necesitan ser suficientes los miembros que crean en el contra-poder, el cual puede proporcionar los avales y el balance necesario para sobrevivir. En otras palabras, ellas/os “no permiten que el deseo por el prestigio sea reemplazado por el deseo de poder.” La pregunta se mantiene, sin embargo, de ¿qué sucede al nivel de nación-estado hoy día? No hay garantías de que el estado no destruirá un día a los movimientos y a sus activistas. Esto es una lucha diaria, pero para el MTD Solano, y muchos otros movimientos de contra-poder, elijen tomar el riesgo en vez de vivir una vida de subordinación, exclusión, y tristeza. En el caso de Argentina, fue dado por supuesto que los desempleados no eran capaces de organizarse y que el oprimido no era capaz de resistir. Pero como ha sido demostrado por el MTD Solano, la lucha por la dignidad y la justicia no ha terminado, sino que se manifiesta simplemente de maneras diversas y múltiples fuera del estado y de sus fuerzas de funcionamiento: el mundo entero está comenzando a preguntarse-interrogarse y a ser reinventado nuevamente. Esta activación de la lucha – verdadera contraofensiva - es lo que fomenta la producción y la multiplicación del contra-poder, como un tipo de resonancia, como las olas en el océano, no el aspecto de unidad desde el espacio espectacular global, donde en la realidad existe por separado.

A través de las experiencias del MTD Solano, podemos ver una nueva forma de teoría y practica democrática radical que evoluciona y se multiplica, uno que incorpora y transforma críticamente las hipótesis de una variedad de pensadores que luchan para derrotar el control hegemónico que el capitalismo sostiene hoy día dentro de la sociedad. En la resistencia a través del contra-poder se puede ver el desarrollo de nuevas maneras de habitar la tierra. El contra-poder permite a la multitud pensar en situación, de una manera afirmativa propia. Por esta razón, el MTD Solano no intenta dirigir, capturar, o moldear. En vez de seguir adelante tratando de “saber”, el avanza “pensando” en y desde lo que la multiplicidad va creando. En esta resistencia substantiva de “significados sin editar”, la dispersión y fragmentación no sigue fijándose en el centro del poder, sino que empieza a crear sus propios significados autónomos, que al hacer eso, se convierten en una multitud con poder propio. En este punto, el individuo como unidad comienza a caerse, y el sujeto como parte de un colectivo emerge nuevamente.
Esto es un proceso con raíces en la historia, desde la militancia de los años 70, a las insurrecciones populares del 19 y 20 de diciembre del 2001, al presente. Fichte nos señaló en esta dirección cuando él supuso que “por cada paso de formación (de llegar a ser), existe necesariamente un antecedente único en el cual y a través del cual ha emergido el presente.” Pero, como espero que haya quedado claro de la hipótesis presentada arriba, esto no es un traslado mecánico de experiencias. En cambio, es un aprender “haciendo” y “pensado” [un no-saber'], y el desafío está en la habilidad de profundizar y multiplicar esas experiencias.
Para el MTD Solano, y otros movimiento, el desafío es profundizar los espacios del contra-poder, y estar atentos/as a que esta radicalización afectiva no decaiga o muera. Hoy en día los desafíos continúan, y la pregunta permanece si algún día los movimientos de contra-poder agoten su propia dinámica y regresen a los dogmas retóricos y prescritos. Lo que se ha tratado de demostrar en este documento es que hay maneras de habitar radicalmente el presente que invocan una y otra vez las posibilidades que emergen en el camino de la libertad. Espero que este 'dialogo' haya abierto la puerta a nuevas posibilidades dentro del discurso y las prácticas de poder, política, y cambio social radical, contemplando en conjuntos una nueva formulación en el ‘arte de vivir’: que amar el resistir, que crear es luchar, y que sí, aunque no lo creas, se puede.

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